El ICTUS es una patología neurológica que sucede cuando a una parte del cerebro no le llega o se le reduce el suministro de sangre. Ello impide que el tejido cerebral reciba oxígeno y nutrientes, provocando la muerte de las células cerebrales en muy pocos minutos y llegando a tener serias consecuencias para la persona que la sufre.
El ICTUS suele presentarse de forma brusca y repentina, y como resultado de unos hábitos de vida y situaciones muy poco saludables. Es una de las principales causas de discapacidad en personas adultas, y la segunda causa de muerte y demencia solo por detrás del Alzheimer.
La prevención, la cual debe de hacerse a cualquier edad, pero principalmente a partir de los 45 años, disminuye el riesgo de sufrir un ICTUS: control de la diabetes, control en el tabaquismo, cuidado con la hipercolesterolemia, enfermedades cardiacas, entre otros.
Un ictus puede ser consecuencia de alguna de las siguientes causas:
Teniendo en cuenta el origen, obstrucción arteria cerebral o rotura, estaremos ante un determinado tipo de ICTUS:
Entre los síntomas más habituales del ICTUS destacamos:
A diferencia de lo que sucede en un infarto, pocas personas reconocen estos signos previos al ICTUS. Cada minuto que pasa se ven mermadas las posibilidades de recuperación y en muy poco tiempo puede destruirse una parte del cerebro lo que puede dar lugar a consecuencias graves y permanentes para la persona que lo sufre, incluso a provocar la muerte.
Esencial que el personal médico sepa reconocer de manera inmediata los síntomas del ICTUS para así actuar lo antes posible. En el caso de que el médico errase en su diagnóstico nos encontraríamos ante un supuesto de negligencia médica.
Se denomina negligencia médica a aquellas acciones u omisiones que se apartan de los estándares médicos, o lo que lo mismo, cuando el personal médico por acción u omisión, ha realizado una conducta que no es la habitual en el procedimiento que ha llevado a cabo.
Ante esta situación el paciente está en todo su derecho a reclamar y a solicitar una indemnización.
Aconsejamos ponerse en manos de un abogado experto en negligencias, conocedor de todas las acciones legales pertinentes, que le informe y asesore la mejor manera de solicitar la indemnización correspondiente, la cual dependerá siempre de la situación a tratar.
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